
En cuanto a sus emociones, en general se muestra amoroso/a con
los demás y le interesa la aprobación del adulto, aunque también tiene
arranques de cólera y puede llegar a ser muy agresivo con sus palabras o sus acciones,
como adultos cuidadores debemos ser perseverantes en cuanto a nuestra conducta,
con energía firme pero tranquilos, ya que todo lo que hagamos les educa y
moldea su carácter para mejor o peor. Por
eso, nunca debemos perder el control frente a una rabieta o pataleta o ceder
frente a una conducta inadecuada.
Debemos reforzar hábitos de higiene y arreglo personal motivándoles cuando estén limpios y que lo
disfruten, enseñarle a valorar el buen olor personal, dejarse arreglar el pelo,
las uñas, limpiar sus zapatos, lavarse
la cara, las manos por si solos cuando
esté sucio/a. etc. esto refuerza su imagen positiva.
Procura que aprendan hábitos en
relación al tráfico y la calle, aprender a diferenciar las señales de tránsito,
interpretar las luces y colores de los semáforos, cruzar las calles sin correr o retroceder, pedir ayuda en caso de accidente o caída. Etc.
Habitos en relación al orden, como clasificar las cosas, usar los basureros, ser limpio cuando realiza un trabajo, odenar luego de usar los juguetes o las cosas, usar los libros sin mancharlos ni romperlos, aprender a amar los libros, es también algo que deben aprender.
Recuerda que siempre el amor y el sentido del humor en el juego son la mejor forma para que el niño aprenda.